Los distintos tipos de materiales para construcción que existen, se diferencian y se clasifican de acuerdo a su estructura y constitución química. En tal diversidad hay algunos de uso frecuente que resultan más importantes que otros.
Las alternativas de cemento se encuentran en el hormigón liviano y en el hormigón normal. Este último, que procede de la unión de concreto con arena o piedrecillas, se puede encontrar como hormigón armado, en el caso de que se fortifique con acero.
El hormigón liviano, que está compuesto por piedra pómez y arcilla, se distingue por poseer menos resistencia a la compresión que el hormigón normal.
Por su parte, los elementos de mampostería, encierran distintos tipos. En primer término se encuentran los materiales estratificados, como el ladrillo hueco y el ladrillo macizo. Las desemejanzas residen en que el ladrillo macizo posee una consistencia porosa, más compacta. En el caso de los ladrillos perforados, siendo del mismo material que los anteriores, cuentan con más hendiduras.
El material estratificado es de utilización habitual para la construcción de paredes finas, en especial para uso interior. Con dichos materiales se confeccionan placas de fibra de yeso, placas de pladur y tableros de madera, entre otros.

